Desde que se aficionó al mundo de las trasn siempre ha tenido el antojo de tirarse a una brasileña. Todo el mundo le había hablado muy bien de ellas y quería probar en sus carnes si saben utilizar también sus pollas como la gente dice. Y por lo visto no le ha defraudado en absoluto y repetirá en poco tiempo.
Cuando se enteró que su amiga del gimnasio era una transexual, se llevo una gran alegría. A parte de compartir horas de entrenamiento y sudor podría comerle la polla cuando quisiera y ofrecer su coño para que se lo follara como a veces hace con su marido.
Aunque esta casado y nunca ha tenido relaciones extramatrimoniales, esta vez no se ha podido resistir al culito de esta bella tranxseual y por mucho que ha querido serle fiel a su esposa al final la ha metido en caliente.